Todo comenzó con un viaje

Eran los años 60, Ángel Franco y su esposa Noemí Abarca estaba de viaje por Nueva York. Allí conocieron unos centro educativos que podían tener un gran potencial en Puerto Rico.

De la idea a la realidad - 1969

Se reunieron con otras familias y empresarios locales para ver cómo podían empezar algo similar en la isla. Juntos crearon la Asociación de Intercambio Cultural, Inc. (AIC) en 1969.

Desde lo alto del monte- 1970

Yaurel, la traducción taína de esa frase, fue el nombre que recibió la primera iniciativa de AIC, un centro cultural dirigido a la mujer puertorriqueña donde se organizaba un club juvenil, se daban conferencias, y se dirigían proyectos sociales.

En la falda del Yunque- 1973

Paloblanco abrió sus puertas en el barrio Palmer de Río Grande como un centro para actividades de todo tipo, desde congresos y seminarios culturales hasta cursos de retiro espirituales.

Una casa lejos de casa - 1996-1997

Comienzan dos hospedajes universitarios, Acacias y Torrevista, en Mayagüez y Río Piedras respectivamente, que se distinguen por su ambiente familiar.

Veranos inolvidables- 2001

Dos semanas de actividades, talleres y excursiones para niñas puertorriqueñas reciben el nombre de Chatka Camp, un campamento que empezó a organizarse anualmente en Canadá. Luego se ha trasladado a la República Dominicana y Puerto Rico.

Entre rosas y huertos- 2006

En Bayamón nace un proyecto educativo, el Club Rosales, que busca formar en valores a sus participantes a través de actividades de todo tipo. En el 2018, su proyecto de huertos caseros ganó el "United Nations Women's Guild in Geneva".

Como otro yo- 2014

Toma forma esta plataforma de cultura solidaria que conecta a jóvenes con proyectos de voluntariado alrededor de la isla.